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Desde este martes entran en vigor los nuevos límites de velocidad en vías urbanas seis meses después del que el Consejo de Ministros aprobara esta reforma el pasado mes de noviembre. Esta medida implica reducir el máximo establecido de 50 a 30 kilómetros por hora, así como la siniestralidad en ciudad a causa de los atropellos y pacificar el tráfico.

La modificación del Reglamento General de Circulación en el que se abordan los términos de velocidad en las ciudades lo aprobó el Gobierno el pasado 10 de noviembre, por lo que se determinó un plazo de seis meses para su introducción desde su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), incluida al día siguiente.

Los nuevos cambios de velocidad establecidos desde el 11 de mayo señalan tres límites generales en las vías urbanas: 20 km/h para aquellas calles que dispongan de plataforma única de calzada y acera; 30 km/h en vías de un único carril por sentido de circulación y 50 km/h para las de dos o más carriles por sentido (a excepción de los vehículos con mercancías peligrosas, donde su tope es de 50 km/h).

La ordenanza indica que en la práctica del reglamento no contarán los carriles reservados para la circulación de señalados usuarios o uso exclusivo de transporte público, por lo que las velocidades implantadas podrán ser reducidas previa señalización específica por la Autoridad Municipal (Ayuntamiento).

A su vez, el ministro de Interior, Fernando Grande – Marlaska, ha insistido que el objetivo principal de esta bajada es rebajar la siniestralidad vial como consecuencia de los atropellos a peatones, ciclistas y VMP. Asimismo, esta reducción permitirá amansar el tráfico con la moderación del ruido y la contaminación.

Tal como ha indicado el ministro, en 2019 un total de 519 personas fallecieron en vías urbanas, de las cuales el 83% eran considerados como grupo vulnerable (peatones, ciclistas o motoristas). “Cuando    el máximo es de 50 km/h, que un conductor cometa una falta supone una posibilidad del 80% de que la persona atropellada muera. Con 30 km/h, esa probabilidad disminuye un 10%”, ha manifestado. 

Infracciones de hasta 600 euros por incumplimiento

La desobediencia de la nueva normativa por parte de los conductores en las vías urbanas será considerada como infracción grave e implicará una sanción de entre 100 y 600 euros y la perdida de hasta seis puntos en el carnet de conducir en relación con la velocidad de circulación.

Por su parte, en una calle con una vía por sentido donde la velocidad máxima será de 30 km/h, la multa por circular entre 31 y 50 km/h será de 100 euros, mientras que exceder los 50 km/h sin alcanzar los 60 supondrá 300 euros y la perdida de dos puntos. Sin embargo, conducir entre los 61 y 70 km/h conllevará 400 euros y cuatro puntos; así que situarse entre los 71 y 80 km/h le costará al conductor una sanción de 500 euros y la perdida de seis puntos.

Las faltas muy graves son aquellas que sobrepasan en más de 50 km/h la velocidad admitida, por lo que transitar a más de 80 km/h en una calle limitada a 30 km/h será una multa de 600 euros y la retirada de seis puntos del carné. De este modo, superar en grandes rasgos estos límites definidos también podría tener hasta penas de cárcel, ya que superar en 60 km/h la velocidad establecida en zonas urbanas significa un delito contra la seguridad vial reunido en el artículo 339 del Código Penal.

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