Cómo matricular un coche extranjero en España

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Documentación para matricular un vehículo importado

Lo primero de todo será reunir toda la documentación del vehículo, pero también de la transacción. Entre la documentación del vehículo no pueden faltar la ficha técnica ni el certificado de conformidad, con el que se acredita que el coche cumple con los estándares europeos de calidad y medio ambiente. Para justificar la transacción debes presentar el contrato de compraventa, y si el vendedor es un particular pídele una fotocopia del pasaporte, teléfono y lugar de residencia. Si estos documentos están en otro idioma, necesitas una traducción jurada al español de todos ellos.

Traer el vehículo a España

Puede ser uno de los grandes problemas de la operación, según el país donde hayas comprado el coche. Lo más habitual en España es ir a Italia o Alemania, y debes estudiar cómo es más económico el traslado: por carretera, en tren, en barco… Tendrás que hacer números en busca de la alternativa más barata. Si está matriculado en el país de origen, siempre puedes conducir en el regreso a España (por ejemplo, si vuelves tras haber vivido un largo periodo de tiempo fuera).

La ITV, siempre obligatoria

En caso de haber matriculado el vehículo en el extranjero ya habrás pasado el equivalente de la ITV en el país de origen, pero debes saber que no te exime de pasarla de nuevo en España.

Cualquier vehículo matriculado en España debe pasar la ITV española, así que una vez completado el traslado debes ir a la estación donde pases habitualmente la inspección para pasársela a tu nuevo coche. Recuerda que si pides cita previa para ITV te ahorrarás colas.

La documentación que se necesita para pasar la ITV con un vehículo matriculado fuera de España incluye, en la mayoría de casos: matrícula extranjera puede variar dependiendo de la situación de cada persona y su vehículo.

El permiso de circulación o documento equivalente de país de procedencia.

El original de la ficha técnica, llamada tarjeta de inspección técnica del vehículo, o el documento equivalente del país de procedencia.
Si el vehículo cuenta con una homologación de tipo CE, se necesitará presentar la ficha reducida del mismo o bien el certificado de conformidad CE (CoC). Este documento acredita que el vehículo cumple con los estándares de calidad y medioambiente exigidos por la UE.
Impuestos de matriculación para vehículos extranjeros
Con la ITV superada llega el momento de enfrentarse a ese gigante de la burocracia llamado Hacienda. Lo primero de todo será rellenar -y pagar- el modelo 576, correspondiente al Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte. Si has comprado el vehículo nuevo y en algún país de la Unión Europea aprovecha que estás en Hacienda para presentar los impresos 300 (acredita el pago del IVA) o 309 (Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, para vehículos de segunda mano comprados a particulares).

En cambio, si vas a importar un coche de un país no comunitario en la Aduana te darán el DUA, el Documento Único Administrativo, que también presentaremos en Hacienda en vez de los modelos 300 o 309. El 576 es obligatorio en todos los casos, independientemente del lugar de compra del coche. Si te quieres ahorrar todo el papeleo puedes recurrir a los servicios de una gestoría, que se encargará de todos los trámites por unos 200 o 300€.

Resueltas las obligaciones con la Agencia Tributaria, nos toca lidiar con el ayuntamiento de turno y los trámites con Tráfico. Según el municipio en el que estés empadronado, el impuesto de circulación será mayor o menor. Cuando lo tengas pagado, compra las placas de matrícula y solicita cita en la DGT para la rematriculación del vehículo. No olvides llevar contigo todos los documentos del vehículo, de la compra, tus copias de los impresos de Hacienda, etc. En Tráfico también tendrás que pagar la Tasa de Matriculación, que depende del tipo de coche, lo que contamine, etc.

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